Parroquia de San Pedro

IGLESIA DE SAN VICENTE FERRER Y SAN JAIME

Popularmente conocida como IGLESIA DE SANTO DOMINGO  (EL CONVENT)

 

Con la intención de fomentar la enseñanza y las buenas costumbres, los padres dominicos fundaron una comunidad en la iglesia de Ntra. Sra. de Jesús en el año 1580. En 1587 pasaron al interior de la villa amurallada y en 1591 recibieron casas y terrenos en el cerro de Santa Llúcia para poder construir allí un convento, dedicado a San Vicente Ferrer y San Jaime.

Esta iglesia cuya acústica tan especial le confiere una sonoridad celestial, se empezó a construir el año 1592, y se terminó hacia 1643, fue construida por maestros genoveses, y financiada por medio de la sal de las antiguas salinas de Ibiza,de numerosos donativos de particulares e incluso de los convenios firmados con los capitanes de la nación de Ragusa (hoy Dubrovnik), para que pudieran tener una capilla dedicada a San Blas.

Su estilo es barroco y a pesar de las modificaciones que ha sufrido, aún conserva la estructura arquitectónica original.  El edificio tiene una nave con bóveda a medio cañón que fue decorada con frescos por el mallorquín Vicente Matas el año 1884.  De las once capillas que tiene la iglesia destacan dos; la dedicada a la Virgen del Rosario que entrando en el templo es la primera a mano izquierda, la cual se pudo bendecir en el año 1596 y luego, por la última tambien a la izquierda se pasa al Oratorio dedicado al Santísimo Cristo del Cementerio.

 Es el único templo de la isla que muestra un estilo arquitectónico propio de iglesia, debido al hecho de que fue construido dentro del recinto defensivo de las murallas, ya que todas las demás iglesias de la isla fueron construidas con la idea original de un fuerte donde los habitantes de sus alrededores encontraban refugio contra los ataques de piratas procedentes del norte de Africa.

La estructura arquitectónica original de esta iglesia ha pasado por diversos avatares a lo largo de los siglos que le impusieron ciertas modificaciones.  En el mes de septiembre de 1730 una tormenta descargó un rayo en el polvorín próximo del baluarte de Santa Lucía, la explosión debió ser enorme, allí había acumuladas unas 30 toneladas de pólvora, y afectó gravemente en el edificio de la iglesia, todavía no concluida.  Entonces estaba en la isla el maestro valenciano Pere Ferro que trabajaba en la construcción de la iglesia de San José, y fue requerido para reparar los daños causados por la explosión.  Se cree que fue él quien construyó las cuatro cúpulas cubiertas de teja, al estilo valenciano.

En 1654 llegó el retablo del altar mayor que fue tallado en Génova, está presidido por una talla de San Vicente Ferrer, y arriba en lo alto hay un hermoso medallón de Santiago. Este sería substituido por el actual en la segunda mitad del siglo XVIII.

Por su tamaño, esta iglesia es el segundo mayor templo de la isla, después de la S.I. Catedral. 

La Parroquia, dedicada a San Pedro celebra su festividad el 29 de junio.

CAPILLA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

Santo Domingo de Guzman, el santo que también da nombre a la iglesia, aparte de crear la orden de los Dominicos, también llamados Predicadores, institucionalizó el culto a la Virgen del Rosario, dándole una finalidad evangelizadora.

En esta capilla dedicada s la Virgen del Rosario, una vez terminada se celebró la primera misa de la iglesia del Convento mientras continuaba la construcción del resto de la iglesia. Los baldosines son muy bellos y originales, procedentes de Valencia.  Un interruptor que activa una iluminación de lujo, mediante la introducción de una moneda de 50 cents.

CAPILLA  DEL  SANTO  CRISTO  DEL CEMENTERIO

Esta capilla es la más popular, pues en ella se guarda la imagen del Santísimo Cristo del Cementerio

En la penumbra de su interior impresiona la sensación de recogimiento y paz interior que se impone.  Además, el conjunto formado por los distintos elementos que la componen; constructivos unos, como los baldosines, decorativos otros, los rayos de luz que penetran en su interior, le confieren un aspecto que trasciende en el tiempo.

Según consta en los libros de la Cofradía, la talla actual, fue bendecida en 1938 por el Sr. Obispo de la Diócesis D. Antonio Cardona Riera, y costeó la obra D. Vicente Guasch Marí, residente en Argentina, ese mismo año fue reconstruida la Cofradía por D. Alejandro Llobet.

Esta imagen del Santo Cristo del Cementerio viene siendo muy venerada desde tiempos antiguos, y a ella se le adjudica la protección de la isla de contagios y epidemias.

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